Sábado, 18 de abril
Deportes local

EL SUEÑO POCHANO

Jose Diaz un joven pochano que triunfa en el mundo del arbitraje

¿Qué puede haber de bueno en un pueblo? Este falso interrogante (que no es más que una afirmación) en forma de prejuicio. Es la idea que comparten muchos de los que viven en las grandes ciudades. Un concepto erróneo que surge de la ignorancia, y del miedo a todo lo que les resulta extraño. Estos lugares para ellos son inmejorables para vacacionar, descansar y desconectarse por un rato de su acelerado ritmo de vida.  Pero jamás son vistos como un hogar, por lo que argumentan: “ahí el tiempo corre más lento” y “los centros de atracción son nulos” y “hay escasas posibilidades de realización y progreso”. A los que tienen esta visión, lamento comunicarles que no es así. En los pueblos hay vida y de la buena: jóvenes con un potencial enorme, artesanos, pintores, músicos, deportistas, poetas, periodistas, etcétera. Gente que elige estos destinos como su lugar en el mundo. Hay algunos que les tocó irse y triunfar en otro suelo, pero su corazón nunca dejó de pertenecer a la tierra donde nacieron.

Esta es la historia de José Díaz un joven pochano que se propuso ser árbitro de fútbol. Entrevistado por Mariano Bazán en Radio Feedback Salsacate, Díaz comenzó hablando sobre sus inicios. “Yo lo único que siempre tuve en claro, fue que mi pasión y amor por el fútbol era lo único que me hacía feliz. Y estaba continuamente jugando a la pelota, y participando de distintos torneos. Tengo buenos recuerdos de Salsacate, de los partidos que jugamos con el Deportivo. Y de los campeonatos relámpagos que se realizaban con Ambul, Bajo de los Corrales, y todos los equipos de la zona” recordó Diaz.

El sueño del “Pochano” (como se lo conoce cariñosamente en el ambiente futbolero de traslasierra) era ser jugador de fútbol. Y fue ese anhelo el que lo impulsó a dejar su pueblo y mudarse hacia a la ciudad de Córdoba “Llegué a Córdoba a trabajar en el Correo. En ese entonces tenía un compañero que era utilero en el club Atalaya que jugaba en la primera de la Liga Cordobesa. Fui a prueba, y me eligieron, y estuve un año jugando con chances de pasar a Talleres. Lamentablemente en esa época el presidente del albiazul era Granero, y fue el tiempo en que la institución tuvo problemas administrativos. El tema fue que Granero no estuvo más en la conducción, y todos los que estábamos a un paso de quedar para jugar en Talleres, quedamos libres” contó el joven árbitro.

Esta desilusión fue un punto bisagra en la carrera de Díaz, porque le abrió definitivamente las puertas del mundo del arbitraje. “Tenía también otro compañero que era árbitro que todos los días me invitaba, y me decía que tenía perfil para el puesto. Y me animaba a que vaya al ACAF (Asociación Cordobesa de Árbitros de Fútbol) para formarme.  Cuando yo quedo libre, siempre tuve claro que me gustaba el fútbol. Y que mi mayor deseo era vivir este deporte desde adentro de un campo de juego, y a nivel profesional.  Y como me gustaba entrenar, acepté el consejo, realicé el curso, y así empecé, un poco por curioso” expresó.

A pesar de que no consiguió ser jugador de fútbol, el destino le permitió vivirlo desde cerca, en una cancha. Con los principales protagonistas, y como espectador de lujo al lado de cada jugada. Oyendo la vibrante melodía que baja desde la hinchada, presenciando la misma fútbolera. “Con el correr del tiempo tuve la posibilidad de hacer carrera, año a año iba alcanzando los objetivos y subiendo de categoría. Fue así que llegué a primera de la Liga Cordobesa, obviamente que cuando arrancas, comenzas en inferiores, y siendo asistente en campeonatos amateurs. Luego me tocó la liga de Villa María, todas las ligas tienen una tabla de mérito que te abre las puertas de AFA para hacer un curso nacional. Dos años intenté ingresar y no lo logre, y recién al tercer intento aprobé”

En su corta carrera, el joven árbitro ya superó todas sus expectativas, acaba de firmar contrato con AFA, y actualmente dirige en el federal A, en la tercera división del fútbol argentino. “Se me dio la oportunidad de formar parte del plantel profesional de AFA. La verdad que costó mucho, fueron once años ininterrumpidos de trabajo. Era mi gran objetivo, y gracias a Dios se pudo cumplir” comentó orgulloso.

Este paso transcendental que le permite seguir creciendo, invita al “pochano” a superar nuevos desafíos. “A partir de ahora depende de uno mismo, de acuerdo a los méritos vas subiendo de categoría. Y los próximos pasos serían la B Nacional, y porque no primera el día de mañana” 

La experiencia, y “las sensaciones” que produce el participar de torneos de esta envergadura, describe Diaz, son inigualables. “Últimamente estoy viajando a diferentes provincias. Es una categoría muy federal (la tercera división), me ha tocado dirigir en San Juan, Tucumán, Mendoza. Desde que firmé no pare más, el arbitraje te brinda la oportunidad de recorrer toda la Argentina haciendo lo que más te gusta” concluyó.

Micael Merlo

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