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Salsacate no tiene velódromo, no tiene circuitos especializados, ni infraestructura de alto rendimiento. Pero tiene a Luciano Ariza, un joven de 18 años que el pasado domingo puso el nombre de ésta localidad entre los mejores del Desafío Río Pinto —la prueba de mountain bike más convocante de la provincia de Córdoba y una de las más importantes de Latinoamérica—, terminando séptimo en la categoría Juvenil entre más de seis mil participantes de toda la región.

La 30ª edición del desafío coincidió por primera vez, con el feriado del 1° de mayo, lo que multiplicó la convocatoria. Con la inercia de la edición anterior —en la que participaron Lionel Scaloni y parte del cuerpo técnico de la Selección Argentina—, el evento llegó a esta fecha redonda con un nivel de competidores altísimo. En la categoría Juvenil, Luciano enfrentó lo que él mismo describió como "el mayor nivel de Argentina en esa división".

 

“En subida el terreno me favoreció muchísimo. Desde esos kilómetros empecé a apretar hasta entrar en el top diez.”

La carrera, kilómetro a kilómetro

La largada fue explosiva. Juveniles, pre juveniles y menores ,arrancaron juntos hacia la calle principal que conecta con Cuchi Corral, a un ritmo que Luciano siguió hasta el kilómetro 15, donde arrancó el primer ascenso. Ahí tomó una decisión táctica: aflojar y administrar energías. "Si seguía con el ritmo de la punta me iba a desgastar muchísimo", explicó.

La estrategia rindió frutos en la parte más dura del recorrido. La montaña, que para otros es un muro, para él es territorio conocido: reside y entrena en una geografía que sube por todos lados. Desde el kilómetro 50, comenzó a remontar posiciones hasta meterse entre los diez primeros de su categoría. Con el cuerpo respondiendo, alcanzó el quinto y el sexto puesto. Pero en una bajada a alta velocidad, una curva lo sorprendió: se salió del camino y perdió esas posiciones. Intentó remontar, pero el esfuerzo ya no daba para más. Terminó séptimo.

"De no haber tenido ese inconveniente, posiblemente había posibilidad de meterme en el top cinco", reconoció sin amargura, con la madurez de quien sabe leer una carrera. El año pasado, en la edición anterior, había quedado undécimo por apenas 15 segundos luego de una caída. El progreso es evidente.

 

Dato en perspectiva

Terminar en el puesto 202 de la clasificación general, entre más de 6.000 participantes de toda Latinoamérica, implica estar en el 3,3% superior de la prueba. Para un chico de 18 años en su primera experiencia en categoría Juvenil, compitiendo además en la edición más convocante de la historia del Desafío Río Pinto, ese número habla por sí solo.

 

Entrenando de noche, compitiendo de día

Lo que hace aún más notable el logro, es el contexto en el que Luciano construye su rendimiento. Cursa séptimo año en el IPET 170 de Salsacate, escuela técnica, que lo libera muchos días, recién pasadas las seis y veinte de la tarde. Cuando eso ocurre, entrena hasta las nueve o nueve y media de la noche —bajo la oscuridad, en la ruta, con la poca luminaria disponible—. No hay horario cómodo, no hay instalaciones especiales. Hay voluntad.

Desde noviembre del año pasado, cuando cerró su calendario con el Desafío Vuelta a la Ciudad de Embalse, comenzó la pretemporada ya pensando en el Río Pinto. En los meses de verano cargó entre 17 y 20 horas semanales de entrenamiento; en el pico de preparación, hace mes y medio, llegó a las 22 horas semanales. Todo eso mientras va al colegio, con un profesor de Córdoba —Ricardo Arroyo— que le planifica la preparación física y la nutrición.

 

A esta edad, a los jovenes le gusta salir, pasar tiempo con amigos. Pero para los objetivos que tengo, a veces hay que dejar cosas de lado. 

Las raíces del ciclismo y el homenaje al abuelo

La pasión por la bicicleta no llegó de la nada. Luciano cuenta que su abuelo ya pedaleaba en Salsacate hace décadas. Organizaba carreras informales con amigos, y siempre tenía una anécdota de ruedas y caminos de tierra. Fue ésa semilla, plantada en conversaciones de familia, la que primero prendió en su hermano mayor Nicolás, y luego en él.

El año pasado, la familia atravesó la pérdida de “Cholo”, el padre de su papá Miguel, y Luciano reconoció que éso afectó su motivación y su calendario de carreras. Éste año es, en parte, una vuelta a la pista; y cada pedalazo lleva el peso afectuoso de ese recuerdo. "Cuando me quedo sin piernas, sé que él está y me da un impulso", dice, con una sencillez que no necesita adornos.

Salsacate en el podio

Cuando en el predio del Desafío Río Pinto sonó el nombre "Luciano Ariza, Salsacate", fueron más de seis mil corredores los que escucharon a ésta localidad del noroeste cordobés. Para un pueblo que no figura en los grandes mapas del deporte provincial, éste es un logro que va mucho más allá de un número en la clasificación general.

"Me pone muy contento poder representar a Salsacate en otros lugares. A veces tengo la posibilidad de representarlo afuera de la provincia y dejar a Salsacate en lo más alto, es una sensación increíble", dice Luciano al micrófono de Radio Feedback, tras la carrera, mientras los mensajes de felicitación de vecinos y conocidos no paraban de llegar.

El apoyo no viene solo del afecto popular. Para afrontar los gastos del Desafío Río Pinto —que en el contexto económico actual representan un esfuerzo considerable—, contó con el respaldo del Circulo de suboficiales, la Municipalidad de Salsacate, colegas de su padre en el mercado de frutas, y el mecánico local, Horacio Andrada, quien dejó la bici a punto el jueves previo a la carrera. 

Lo que viene

El calendario sigue cargado. En junio, la tercera fecha del Campeonato Cordobés de MTB en Tanti, donde Luciano ya suma puntos en dos fechas disputadas, y tiene en mente coronarse campeón provincial. Después, a mitad de año, los campeonatos argentinos, con el objetivo de defender el título obtenido en 2024. Y en agosto, el Trasmontaña en Tucumán —una carrera por parejas— donde planea volver a competir junto a su hermano Nicolás, que regresa al ciclismo competitivo tras dos años de pausa.

En 2023, los hermanos Ariza ya habían corrido juntos esa prueba, y terminaron octavos en la categoría Sub-23. La idea de repetirlo, con Luciano ahora en categoría Juvenil, le suma un condimento extra, lo que promete ser una segunda mitad de año muy intensa.

Salsacate tiene un ciclista. Y ese ciclista tiene mucho camino por delante.

Autor: admin