Sábado, 18 de abril
Locales

La Gran proeza Pochana

Este año se cumplen 244 años de este acontecimiento tan importante para los vecinos pochanos la "Revolución de los comuneros"

No somos sujetos aislados, y solitarios, fruto de la casualidad, somos un pedazo de historia, una serie de sucesos, con personajes, escenarios, y épocas diferentes. Es la memoria la que nos ayuda a entender de que estamos hechos, es ella la que nos permite reconstruir nuestra identidad.Respiramos memoria, hablamos memoria, somos memoria, en fin, construimos memoria todo el tiempo, consiente e inconscientemente. Existen dos tipos de memoria: por un lado, tenemos una memoria cotidiana, que nos permite desarrollarnos normalmente en una comunidad, identificando objetos, lugares, rostros, etcétera. Por otro lado, poseemos una memoria histórica-colectiva,esta sin duda es la mas significativa, ella despierta nuestra curiosidad, nos conduce averiguar, y a indagar quiénes somos, y de dónde venimos como sociedad.

Como comunidad creo que hemos descuidado el ejercicio de la memoria histórica colectiva, es tiempo de salir de este estado de amnesia en el que estamos sumergidos, y comenzar a conmemorar aquellos momentos que nos llevaron a crecer como sociedad. Pero tampoco debemos olvidar esos acontecimientos donde salieron a la luz las peores miserias del ser humano, para que no volvamos a cometer los mismos errores.

Hoy les quería comentar sobre un hecho que ocurrió hace 244 años una gesta histórica llevada a cabo por hombres de este pago. A mediados del siglo XVIII Villa de Pocho estaba sumida en la desgracia, pertenecía al Virreinato del Perú, y su autoridad máxima era un tirano llamado José de Isasa. En aquel tiempo los vecinos del lugar vivían un infierno, sus tierras eran expropiadas, sus mujeres y niñas eran violadas, estaban sometidos a la esclavitud, y padecían continuos castigos corporales. Además, gran parte de lo producido por los campesinos se lo quedaba el español, la situación era insoportable, sin posibilidad de reclamo alguno. La gota que rebalsó el vaso fue el remplazo del cura párroco Simón Tadeo Funes, dispuesta por el Episcopado. El 3 de abril de 1774, los criollos se reunieron en los alrededores de la capilla de Villa de Pocho para resistir la medida, lo llamativo de esta protesta era quien la encabezaba: José de Isasa, invocando el derecho del común a participar de este tipo de decisiones. Esta rebeldía le duró poco al representante de la corona, ante la amenaza de ser enviado al Tribunal de la Inquisición, De Isasa buscó frenar la revuelta, por esta traición los rebeldes lo tomaron prisionero y lo enviaron a San Luis de la Punta (hoy San Luis), los criollos eligieron a uno de ellos como su líder, Basilio Quevedo y redoblaron la apuesta.

Las noticias no tardaron en llegar a Córdoba, en un primer momento, el cabildo buscó pacificar la rebelión, y el 14 de abril envió a un mediador, Juan Tiburcio Ordoñez, para que se reuniera con los criollos. El encuentro se produjo en Los Chañares en cercanía de Villa de Pocho, los rebeldes sorprendieron a Ordoñez con el petitorio escrito en el que plasmaron sus reclamos. El 28 de abril el mediador virreinal aceptó las condiciones impuestas por los criollos, y firmó el documento, el llamado “Pacto de los Chañares”, este acuerdo recibió un rotundo rechazó del cabildo, que acusó a los serranos de sublevación, y ante el temor de que estos actos se repitan en otras zonas de la provincia (donde la realidad no era muy distinta de la que se vivía en Traslasierra) envió tropas con el fin de contrarrestar el levantamiento.Ya en Traslasierra, precisamente en la zona de Panaholma, José Benito de Acosta, al mando del ejército, envía un mensaje a los sediciosos pidiendo que desistan de la revuelta y se entreguen. Los comuneros desobedecen esta orden, y deciden viajar a Córdoba a hablar con las autoridades,( acto que nunca ocurrió), los rebeldes fueron capturados antes en Copina por las tropas de Acosta, y llevados al cabildo, pero no a una reunión ante la asamblea, sino para acabar encarcelados en las sombrías mazmorras de los colonizadores. Luego de padecer por un tiempo el encierro, felizmente en 1775 este grupo de valientes que se atrevió a hacer frente al poder establecido, recuperaron la libertad y volvieron a su tierra, me imagino que fueron recibidos como héroes por los suyos, y estoy seguro que hubo fiesta ese día. Porque representaron y fueron el grito libertario de cientos de pochanos que vivían en carne propia los abusos de los despotas, padecieron hambre, frio, maltratos, desvelos y encierro, todo por el interés colectivo de acabar de una vez por todas con las injusticias del patrón.

¡Qué fantástica historia! Por las venas pochanas, corre sangre combativa, y rebelde, sangre de nuestros ancestros que lucharon por un mundo mas igualitario, sin favoritismos, ni sectores sociales acomodados que humillen a los más débiles,cuando veo en nuestro país a los granaderos a caballo desfilar con la bandera española en un supuesto acto de “gentileza” ante nuestros antiguos opresores.Pienso en estos valientes del “Pacto de los Chañares” en su coraje y grandeza, y crece como un fuego en mí ese deseo revolucionario de no permitir que nos arrebaten aquellas conquistas que alcanzamos como pueblo.

Micael Merlo

Fuente: http://prensa.cba.gov.ar/informacion-general/el-testimonio-de-una-olvidada-rebelion-comunera/
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