Sábado, 18 de abril
Ciudadanos

EL CANTO DE LAS SIRENAS

En la actualidad muchos medios de información se convirtieron en un verdadero canto de sirenas.

Los cantos de sirenas fueron un recurso usado por la mitología griega como una forma de evadir la realidad y cautivar a los marineros. Hoy muchos medios de información se convirtieron en un verdadero canto de sirenas.

La incidencia del poder político y económico en los medios masivos de información hace que nuestra perspectiva de los hechos que ocurren en el país esté blindada según los intereses exclusivos de los más poderosos, a quienes literalmente les pagamos para que nos mientan. Pero no solo eso, ya una vez instalados en nuestras casas, estos personajes son un verdadero “canto de sirenas”, afrontando el riesgo de ser desinformados, incluso en la ilusión de ser informados.

Si bien gran parte de la población no confía totalmente en los voceros de los políticos que circulan por los medios, siempre se compite por un mayor grado de credibilidad para sostener el encantamiento.

Algunos analistas ya los tildan de agoreros, y otros de mafiosos; hay quienes entienden que se trata de simulaciones, cautivaciones o de simples mercaderes de la información. En definitiva, hijos de un poder que cumplen alguna función atrayente en el espiral de la función pública.

Muchos representantes de medios de comunicación actúan hoy como “cantos de sirenas”, bellas voces, como lo eran para los antiguos marineros de la mitología griega, capaz de seducir y encantar a los hombres más experimentados en las corrientes marinas, a fin de llevarlos a un destino deseado.

En la mitología griega, las sirenas eran conocidas por seducir a los marineros con sus dulces voces, y al actuar así, los arrastraban hacia la muerte. El mito surgió con Homero, en cuyo célebre libro de La Odisea, las describe como seres que “hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas”, puesto que aquel que escucha su voz “nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos. Antes bien, lo hechizan estas con su sonoro canto, sentadas en un prado donde las rodea un gran montón de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca”.

Los “cantos de sirenas”, eran una amenaza a evitar por los marineros del mundo antiguo, durante sus navegaciones por el Mar Mediterráneo, y una herramienta de marketing en la Edad Media, cuando numerosas tabernas utilizaron la figura de la sirena para adornar los carteles de las posadas, en la creencia de que así atraerían a más clientes.

Hoy algunos comunicólogos se refieren a “la post-verdad”, aquello que supera a la verdad, que se encuentra más allá de ella. Es decir, una realidad parcial, una ilusión, como la de las antiguas sirenas.

En el relato mitológico, ellas juegan con la verdad, la sumergen en las aguas del engaño, lo mismo que hacen muchos voceros gubernamentales, asesorados por operadores del marketing político, relativizando todo lo que no es conveniente que se sepa y diciendo lo que la gente quiere escuchar, bajo las vestiduras de la no-ficción, para conservar el poder. Y el peligro de todo esto es que nunca se logra saber, a ciencia cierta, que parte de lo que dicen es verdad y qué porcentaje no, y ésta es la estrategia de muchos líderes de opinión hoy.  Actúan como aquellas sirenas. Tienen aspecto de humanidad, pero su otra mitad es una cola de delfín. Es decir, una combinación poco creíble, pero no por ello menos encantadora. 

 


 

Lic. Franco Roggero.

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